Los días pasaron y era increíble había aguantado tanto tiempo sin haber explotado por los bombeos constantes de su corazón y como olvidarse de aquel brillo que seguía quemandole la piel pero al cual se había vuelto adicta. Todo parecía encaminado, la victima parecía haberse acostumbrado al dolor que le manifestaba aquella cosa esplendida. Pero un día, la luz brillante no apareció más, el bombeo del corazón desapareció, la piel no se quemaba mas por lo que se congeló y la victima murió. Así de rápido, parece indoloro pero no, dolió, sigue doliendo aunque ella no pueda sentir. Sin explicación, pero con la verdad en su mente. Sin perdón, pero sin enojo, sin razón para olvidar aquella luz que en el mundo donde la victima está la luz brillante no existe.
domingo, diciembre 6
Hay algo que de repente me esta invadiento, influyendo, ¿Destruyendo?
El monstruo, era a simple vista uno de los monstruos más feos que la víctima había visto. No solo por su exterior sino por su historia la cual se la repetían una y otra vez haciendo énfasis en un destructor de ingenuos y buenos corazones. La víctima estaba convencida a los ojos de todos, al parecer ya no iba a ser una victima. Una tarde el monstruo la convenció, había sido atrapada por el anzuelo del malvado. Entonces algo peculiar pasó, la victima era sin dudas una del monstruo, que veía la perfección personalizada en algo brillante y hermoso. No podía dejar de mirar aquello que la encandilaba tanto, no quería dejar de mirar ni por un segundo, cada momento era mas intenso, dolía, el corazón de la víctima empezó a bombear muy rápido, una especie de taquicardia comenzó. Era el proceso que aquel monstruo estaba provocando en ella. Todos pensaron que aquella victima iba a explotar, que su corazón iba a volar en pedazos, que iba a morir debajo de aquella luz que irradia el sol de mañana, al mismo tiempo también podría morir incinerada por aquel brillo que le quemaba el cuerpo pero que también le obsesionaba. Parecía que había pasado una hora, tal vez dos, pero solo fueron segundos. El brillo encandilador se acercó a la victima y hablaron un rato. Ella seguía con su corazón bombeando cada vez mas fuerte, tanto que en su pecho se podía notar el vaivén de la piel de adentro hacia afuera. Al final no fue tan malo, la victima había salido victoriosa, por ahora...
Los días pasaron y era increíble había aguantado tanto tiempo sin haber explotado por los bombeos constantes de su corazón y como olvidarse de aquel brillo que seguía quemandole la piel pero al cual se había vuelto adicta. Todo parecía encaminado, la victima parecía haberse acostumbrado al dolor que le manifestaba aquella cosa esplendida. Pero un día, la luz brillante no apareció más, el bombeo del corazón desapareció, la piel no se quemaba mas por lo que se congeló y la victima murió. Así de rápido, parece indoloro pero no, dolió, sigue doliendo aunque ella no pueda sentir. Sin explicación, pero con la verdad en su mente. Sin perdón, pero sin enojo, sin razón para olvidar aquella luz que en el mundo donde la victima está la luz brillante no existe.
Los días pasaron y era increíble había aguantado tanto tiempo sin haber explotado por los bombeos constantes de su corazón y como olvidarse de aquel brillo que seguía quemandole la piel pero al cual se había vuelto adicta. Todo parecía encaminado, la victima parecía haberse acostumbrado al dolor que le manifestaba aquella cosa esplendida. Pero un día, la luz brillante no apareció más, el bombeo del corazón desapareció, la piel no se quemaba mas por lo que se congeló y la victima murió. Así de rápido, parece indoloro pero no, dolió, sigue doliendo aunque ella no pueda sentir. Sin explicación, pero con la verdad en su mente. Sin perdón, pero sin enojo, sin razón para olvidar aquella luz que en el mundo donde la victima está la luz brillante no existe.
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1 comentario:
escribis muy lindo, pendeja.
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