martes, noviembre 4

Dejé de escribir porque deje de creer. No me encuentro, siento que tengo todo y a la vez no tengo nada.

Me acuesto con los auriculares puestos, suena Bjork y pareciera que me voy a un mundo fantástico. Vivo en soledad, pero juego con pequeños detalles de ese lugar. Que extraña es la vida, me pasa enfrente, burlona, sin decirme nada. Me retuerzo sobre la cama, me enredo entre las sábanas y son infinitas las veces que pensé qué cantidad de tiempo tengo que aguantar esto.
Armé fantasías en mi cabeza, todas las noches. Aguante lágrimas por meses, ahora solo quiero escuchar y llorar, déjenme llorar que a pesar de eso estoy bien. Que testaruda, ni siquiera puedo admitirlo.
Quiero rendirme, pero no puedo. me gustaría ser menos fuerte o débil, no sé exactamente cual de las dos soy.
Me levanto con la misma melodía en mi cabeza, me muevo con ella. Me siento con los ojos inflamados, imagino que lloré toda la noche pero nunca lo hice. Hace mas de un mes que no lloro, siempre me costó hacerlo. Una vez me lo reclamaron "No se te cayó una lágrima, dijiste que ibas a llorar". Es verdad.
Salgo a caminar, no siento el rostro, en mi cabeza no tengo nada. Sigo escuchando la música, me abrazo a la baranda del tren y me quedo en mi lugar sin poder moverme porque algo que necesitaba estaba pasando. Abro los ojos y siento que cae la primer lágrima de la primavera. Tal vez la tercer lágrima en lo que va del año y esta vez no me quiero contener.

No hay comentarios: